El problema de rechinar o apretar los dientes crece, sobre todo entre jóvenes preadolescentes.

16 de Marzo de 2017

Cuando el estrés llega también a la boca, los pacientes se dedican de forma involuntaria a apretar o a hacer rechinar sus dientes. Este trastorno del sistema de masticación es una causa importante de desgaste en las piezas, rotura y astillado e incluso puede llegar causar otros dolores. El bruxismo consiste en el hábito inconsciente de apretar y/o rechinar los dientes, un problema que puede producirse a cualquier edad y que se ha disparado entre los preadolescentes. Afecta incluso al 10% de los niños y suele manifestarse de forma particular entre los 4 y los 6 años, según datos del Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2016.

Los especialistas se muestran preocupados ya que han detectado que cada vez hay más casos de bruxismo. “Estamos viendo mucho bruxismo en chavales entre los 10 y 12 años. En la preadolescencia se está incrementando hasta llegar a un 30% e incluso va a más”, explica Manuel Gómez, médico estomatólogo especialista en estética dental e implantes. Detrás de las causas que explican el bruxismo se encuentran los factores psicológicos, los problemas emocionales y el estrés. A los más jóvenes también les afectan los problemas en casa, con los hermanos, una hipotética separación de los padres e incluso el conocido bullying. “Son chavales que repercuten sus problemas emocionales en la mordida, en la oclusión. Entonces, el bruxismo empieza a desgastar sus dientes causando incluso problemas articulares”, explica Gómez.

Para los expertos, “uno de los mayores problemas del bruxismo es que las personas que lo padecen no lo perciben hasta que experimentan síntomas como hipersensibilidad dental, desgaste, tensión muscular, dolor de oído, de cuello y de cabeza, además de dificultad o molestias para masticar, aumento de la movilidad dental e incluso insomnio”.

Una investigación de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), dirigida por Francisco Gómez, señalaba que “apretar los dientes es un hábito oral muy nocivo para el aparato masticatorio (desgaste excesivo de dientes, enfermedad periodontal, mialgias masticatorias y problemas en la articulación de la mandíbula). Por el contrario, la investigación afirmaba que el bruxismo diurno podía ser beneficioso para el organismo “como vía para descargar la tensión emocional y el estrés, y atenuar así sus consecuencias sobre el cerebro”.

Si bien el bruxismo es un problema en alza, son la gingivitis y la periodontitis las dos enfermedades con mayor prevalencia en nuestro entorno. Visitar el dentista dos veces al año podría solucionar estas dolencias ya que acudir a revisiones odontológicas no solo proporciona una salud oral adecuada, sino que también permite la detección temprana de problemas graves.

Los colegios de dentistas reiteran que acudir con regularidad a sus consultas permite la detección temprana de lesiones malignas o premalignas en la boca y nos alerta de un problema de salud grave, como puede ser el cáncer oral. Asimismo, señalan que reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que los pacientes con algún tipo de enfermedad en las encías tienen entre un 25 y un 50% más de posibilidades de padecerla. A pesar de estas advertencias, solo el 48% de los adultos españoles fueron al dentista en el último año.

Las enfermedades periodontales están causadas por bacterias y afectan a los tejidos que sustentan los dientes. En la fase inicial se produce una inflamación de las encías (gingivitis) que puede degenerar en periodontitis, una patología seria con consecuencias severas a nivel bucal. Si estos gérmenes pasan a la sangre, pueden ocasionar dolencias a nivel cardiovascular, o en el control de la glucemia. De acuerdo con la Sociedad Española de Periodoncia, un 80% de la población adulta en España tiene gingivitis y hasta un 40% puede presentar periodontitis.

http://www.deia.com/2017/03/12/sociedad/estado/el-estres-dispara-hasta-un-30-los-casos-de-bruxismo