El blanqueamiento dental, siempre bajo la supervisión de un dentista

12 de Junio de 2018

Con la llegada del buen tiempo los tratamientos de blanqueamiento dental son cada vez más demandados, si bien hay que tener en cuenta una serie de consideraciones.

  • El uso de productos blanqueantes dentales sin seguir un control por parte de un dentista puede poner en peligro nuestra salud bucodental.

Desde el Consejo Andaluz de Colegios de Dentistas queremos recordar que las concentraciones superiores al 0.1% de peróxido de hidrógeno o superiores a 0,3% de Peróxido de Carbamida deben utilizarse bajo la supervisión directa y prescripción de un odontólogo o médico estomatólogo, como consecuencia de los problemas que se pueden derivar de la alta concentración de este componente.

Asimismo, insistimos en que concentraciones inferiores a 0.1% de peróxido de hidrógeno, que contienen algunos productos dentales (geles, pastas y colutorios) de venta directa, su eficacia es prácticamente nula.

  • Antes de iniciar un tratamiento de blanqueamiento dental siempre es necesario que un dentista realice una valoración del estado general de la salud bucodental del paciente, no sólo para decidir el tratamiento más adecuado en cada caso, sino para descartar otros problemas de salud bucodental y evitar así posibles complicaciones.

El blanqueamiento no está recomendado en pacientes con gingivitis u otras enfermedades periodontales, ni antes ni inmediatamente después de haber realizado un tratamiento de restauración dental.

Además, el profesional también deberá tener en cuenta otros condicionantes externos como el consumo de tabaco o alcohol, ya que pueden potenciar los posibles efectos tóxicos del peróxido de hidrógeno.

El tratamiento no consigue blanquear dientes que tienen coronas o carillas de porcelana, por lo que si no si tiene en cuenta esta situación el resultado final podrían ser dientes con distintos colores.

Tampoco blanquea los empastes blancos de los dientes, por lo que sólo se blanquearía la parte del diente sin empaste blanco, quedando de nuevo dos colores. Además, la “blancorexia” u obsesión por los dientes blancos puede llevar en situaciones extremas a la pérdida de piezas dentales.

Recientemente se ha denunciado por parte de nuestro Consejo General la venta de alineadores y de tratamientos blanqueantes a través de Internet por el peligro para la salud que supone la aplicación de estos tratamientos sin un estudio previo y la aplicación y supervisión de un dentista colegiado.